Parking para bicicletas en grandes ciudades

En los últimos tiempos, se ha evidenciado en las más importantes ciudades del mundo un notable incremento del uso de la bicicleta como una alternativa inteligente y sustentable frente a la toxicidad de los gases que desprenden los escapes de los medios de transporte motorizados y el enorme problema de tráfico que los mismos provocan.

A la vanguardia de toda esta movida se encuentran Copenhague -la ciudad capital dinamarquesa-, Groningen en Holanda, la alemana Berlín, Barcelona en España, la centroamericana Ciudad de México, Melbourne en Australia, la capital china Beijing, las ciudades norteamericanas de Chicago y Nueva York, todo Japón, la británica Londres y muchas otras reconocidas urbes mundiales. He de decir que ahora en Madrid, mi ciudad natal, no parece que se estén haciendo muchos esfuerzos por adaptarla a la bicicleta ni a su moderna versión bici eléctrica, si bien se agradece la apertura este pasado año 2014 de un servicio de alquiler de bicicletas del ayuntamiento de Madrid.

La bicicleta, pues, proporciona la solución perfecta: no solo constituye un vehículo limpio sino que, claro está, ocupa muy poco espacio, beneficia la salud de su usuario, otorga una imagen sosegada, crea comunidad y, por si todo esto fuese poco, es veloz y económica. Pero, a veces, suele suceder que las mejores soluciones se presentan acompañadas por un nuevo problema.

Este es el caso de la utilización de la bicicleta como propuesta de transporte masivo frente al problema de la congestión y la contaminación ocasionada por el tráfico de automóviles. El nuevo dolor de cabezas, como es obvio, es ocasionado por el siguiente interrogante: ¿cómo solucionar ahora el aparcamiento de la enorme cantidad de bicicletas que pululan por las ciudades?

Para hacer frente a esta nueva problemática, las ciudades promotoras del uso de la bicicleta deberán pensar de qué manera modificar y modernizar su infraestructura para poder ofrecer no solo excelentes y seguros carriles para el desplazamiento de los ciclistas sino también un espacio con idénticas características para poder aparcar sus bicicletas.

Japón, Holanda, Alemania y Dinamarca son países con gran experiencia en materia de bicicletas. Estas naciones hace décadas que priorizan el uso de este medio de transporte y cuentan con parkings especiales estratégicamente ubicados –en las estaciones ferroviarias, por ejemplo- para que los usuarios puedan dejar las bicicletas una vez llegados a destino.

Estos países y el resto de las ciudades, se encuentran en busca de aún mejores alternativas para solucionar el problema del parking y resguardo de las bicicletas. En respuesta a ello, la empresa japonesa GIKEN Seisakusho Co. Ltd. ha desarrollado un innovador sistema subterráneo de aparcamiento que ha comenzado a interesar a las autoridades de las distintas naciones.

Parking de bicicletas

Este innovador proyecto ha sido diseñado para el almacenamiento de bicicletas eléctricas. Se trata de un sistema robotizado en forma de cilindro capaz de almacenar, a 11 metros de profundidad, hasta 204 unidades. Además, ofrece la recarga de sus baterías mientras las bicicletas esperan por sus dueños.

Cada bicicleta deberá contar, en su rueda delantera, con un chip de reconocimiento. El sistema identificará al rodado, abrirá las compuertas del cilindro, sujetará a la bicicleta y procederá a aparcarla; todo, en un proceso de unos 13 segundos como máximo. Cuando lo crea conveniente, el usuario presentará su tarjeta de identificación para retirar su bicicleta, la cual le será devuelta recargada e intacta.

Contar con aparcamientos de estas características resultaría, sin dudas, de gran provecho para las ciudades. Entre las mayores ventajas de este sistema -además de las ecológicas, claro- figura la drástica disminución del robo de bicicletas que podría lograrse a través de su implementación. Por cierto, la sustracción de bicicletas es uno de los grandes flagelos que sufren quienes han elegido transportarse de esta forma.